EVANGELIO: DOMINGO 19 DE ENERO

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En el evangelio de hoy encontramos la historia de las bodas de Caná, en la cual Jesús convirtió el agua en vino. El evangelista Juan afirma que fue la primera señal milagrosa que realizó Jesús.

Bodas de Caná

Es una alegría saludar a todos/as ustedes en este domingo con expectativas de lluvias.
En el evangelio de hoy encontramos la historia de las bodas de Caná, en la cual Jesús convirtió el agua en vino. El evangelista Juan afirma que fue la primera señal milagrosa que realizó Jesús. Es interesante que Jesús no hizo ‘magia’, haciendo aparecer el vino de la nada, sino que partió del agua de las tinajas. Ni el encargado de la fiesta, ni el novio sabían de dónde había venido ese vino de tan buena calidad.
Para hacer el milagro, Jesús se valió de la ayuda de muchas personas: los sirvientes que llenaron las tinajas, los que llevaron el agua convertida en vino al encargado para probarlo… Jesús actuó en silencio. Todos disfrutaron del milagro y la fiesta pudo continuar.
Cuando creemos que estamos al límite de nuestras capacidades, cuando parecen haberse agotado nuestras posibilidades, aparece la mano de Jesús y “convierte el agua en vino”, transforma la crisis en bendición, la tristeza en alegría y el desconcierto en paz.
Tan solo es cuestión de “hacer lo que él nos diga”.

“Un día de bodas el vino faltó,
imposible poderlo comprar.
¡Qué bello milagro hiciste, Señor,
con el agua de aquel manantial!
Colmaste hasta el borde del vino mejor
las tinajas que pude llenar.
Yo puse mi esfuerzo, yo puse mi afán,
tú pusiste, Jesús, lo demás…” Amén. (Canto y Fe Nº 293)

GENTILEZA: Bernardo Spretz (Pastor Iglesia Evangélica del Río de la Plata)

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